Ser conservador es el nuevo punk.
Ser conservador es el nuevo punk.

Vídeo – Editorial: Luz al final del túnel

La terrible crisis sanitaria a la que el mundo se está enfrentando durante estos meses tendrá importantes consecuencias en muchos ámbitos de nuestras vidas. Mucho más de lo que somos capaces de imaginar hoy.  Pero como en otros momentos trágicos de la Historia de la humanidad se abrirán nuevas oportunidades para las generaciones venideras. En el terreno de las ideas, podemos intuir algunas claves del escenario que tenemos por delante.

Como un gigante con los pies de barro, la doctrina oficial de la corrección política se ha evaporado de un plumazo evidenciando su fragilidad y su vacuidad. Si hasta hace cuatro días las grandes preocupaciones eran el lenguaje inclusivo, el catamarán de Greta, la ingeniería social del movimiento LGTB o la apología del multiculturalismo hoy han quedado derrotadas por un minúsculo microbio, que también ha acabado con la soberbia y la prepotencia de nuestra sociedad, recordando que somos simples criaturas mortales incapaces de controlar nuestro destino.

En momentos difíciles como los que estamos viviendo ahora, las viejas instituciones y las ideas que nos enseñaron nuestros padres son, una vez más, nuestro último refugio:  la familia, la nación, la fe, la disciplina, la autoridad, la jerarquía, la milicia, la firmeza, la determinación, el coraje, el sacrificio por los demás, el cuidado de nuestros mayores y de los más débiles, la reivindicación de nuestros símbolos, la cultura, la amistad y, en definitiva, el amor a nuestro prójimo. Todas ellas saldrán victoriosas de esta cruenta batalla que se cobrará la vida de miles de personas en todo el mundo, pero que abrirá una gran oportunidad para que las mejores ideas vuelvan a guiar el destino de las naciones.