Historias que harán que el café se te quede frío.
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‘The Art of Manliness’: diez años formando caballeros

Como ocurría con la palabra democracia en el Bloque del Este, últimamente es casi imposible leer en los medios el sustantivo masculinidad sin que vaya acompañado de un adjetivo: tóxica, frágil y patriarcal son los más frecuentes. Sin ponernos apocalípticos, lo cierto es que el viejo ideal del caballero es más motivo de burla que de inspiración. Se debate incansablemente, a veces hasta llegar a lo bizantino, sobre la identidad de la hombría y sobre la caducidad de los viejos modelos, sin que esté del todo claro cuáles son los nuevos, y los tipos más sesudos, de Jordan Peterson a Fabrice Hadjad, han echado su cuarto a espadas.

Ajena a estos debates (¿o no tanto?), acaba de cumplir su primera década una web que festeja lo masculino sin la pretensión de haber descubierto la pólvora. Se llama ‘The Art of Manliness’ y cuenta con más de 12 millones de páginas vistas cada mes, una tienda online, varios libros, un canal de YouTube con un millón de suscriptores, un podcast, una activa comunidad de lectores y una legión de patrocinadores y anunciantes. La revista Forbes ha dicho que es la mayor publicación independiente sobre estilo de vida para hombres en internet. Y seguramente tiene razón.

Hojeando revistas
Brett y Kate McKay, responsables de ‘The Art of Manliness’. | TuslaPeople

Todo empezó en una librería. Era 2008 y Brett McKay, veinteañero, estudiaba el segundo curso de Derecho en la Universidad de Tulsa (Oklahoma). Para relajarse entre tema y tema, se dirigió al estante de revistas masculinas. Lo que encontró al hojear no le gustó nada. “Me di cuenta -explica- de que veía exactamente el mismo contenido todos los meses: cómo tener unos abdominales marcados, trucos sexuales, recomendaciones de ropa cara… Sencillamente, la idea de masculinidad que mostraban no encajaba conmigo”. Así que creó un modesto blog en WordPress para hablar de lo que le apetecía leer.

Muchos se sorprenderán al saber que el 50% de la responsabilidad del éxito de la publicación corresponde a una mujer: Kate McKay, profesora de Historia y Humanidades y esposa de Brett, quien le pidió que le echara una mano cuando las visitas al blog empezaron a crecer de forma exponencial. Se comprometió tanto que hoy escriben muchos de los artículos a medias. Además del matrimonio, el equipo de The Art of Manliness cuenta con pequeño pero variado abanico de colaboradores, que incluye desde expertos en sastrería hasta redactores de discursos presidenciales.

Cómo vadear un río infestado de pirañas

¿De qué habla The Art of Manliness? Un poco de todo, siempre que el tema cumpla tres condiciones: ser entretenido, constructivo e intemporal. Los posts son casi siempre largos, pero nunca farragosos, y se agrupan en siete categorías: La vida del hombre, Estilo, Salud y deporte, Habilidades masculinas, Dinero y empleo y Familia y relaciones. ¿Sabe usted usar una bicicleta como autodefensa, calzar zapatos náuticos con criterio, dar un apretón de manos perfecto, afeitarse igual que su abuelo, elegir la chaqueta ideal para una primera cita o vadear un río infestado de pirañas? No se preocupe: podrá aprenderlo en sus más de 3.000 artículos acumulados.

Lo serio, claro, también tiene su hueco. “Intento -explica Brett- compartir las cosas que he aprendido con la esperanza de que ayuden a otros en su lucha por ser la clase de hombres que quieren ser”. La web anima a los lectores a replantearse la carrera laboral, establecer nuevas tradiciones familiares, cuidar los modales o poner orden en la agenda. Hay filosofía, psicología y a veces algo de autoayuda, pero no de la barata: en lugar de Paulo Coelho, las lecciones las imparten Benjamin Franklin o el general Patton, nada menos.

Dibujos, libros y películas

En la era de los memes y los youtubers, The Art of Manliness ha recuperado las ilustraciones como bandera. Las hace todas Ted Slampyak y le dan a la revista un tono de nostalgia y buen humor que se ha convertido en la marca de la casa. Slampyak es también autor de cómics, ilustrador de publicaciones deportivas y autor de storyboards (los de la serie Breaking Bad, por ejemplo). Además de los dibujos originales, la web incluye numerosas imágenes de los 50 y de los 60.

The Art of Manliness es también una fuente inagotable de lecturas y de tardes de cine. Entre las recomendaciones, prima la perspectiva de género: en concreto, de género western, ciencia ficción o aventura, pero también hay hueco para Homero, Cervantes y Kipling. Además, uno puede colarse en las bibliotecas de grandes personajes históricos y hasta curiosear sus exlibris. Por si fuera poco, la web ha dado origen a tres libros, todos con un envidiable éxito de ventas. El último, The illustrated Art of Manliness, es una recopilación de las mejores guías dibujadas que se han publicado a lo largo de la década, una joya capaz de alegrar cualquier biblioteca.

Sin fruncir el ceño

McKay y compañía no son paladines ideológicos, ni falta que hace. Nadie encontrará entre sus artículos discusiones afiladas sobre la lucha de sexos. Prefieren lo práctico y lo concreto y huyen de las discusiones estériles. Algunos los han criticado precisamente por eso y han tildado su propuesta de “masculinidad Disney”, por blandita y poco realista.

Pero no les importa. Casi cada día reciben mensajes de lectores de todo el mundo que explican que alguno de sus artículos les ha cambiado la vida. Quizás no el que recomienda trucos para enfrentarse a un oso durante una excursión a la montaña, pero sí el que propone leer en voz alta a los niños todas las noches. Por ejemplo.

Vivir al límite

La comunidad crece cada día. Uno de sus proyectos más recientes se llama Strenuous Life (no es fácil de traducir: algo así como “Vida ardua”). Su imagen es Thodore Roosevelt, ese presidente atípico que al concluir su mandato no se dedicó a pronunciar suculentas conferencias sino que se fue a explorar la Amazonía, de donde volvió con malaria y unos cuantos kilos menos. Siguiendo su inspiración, los suscriptores reciben retos semanales y comparten los resultados con otros compañeros.

A buen seguro, no será la última aventura que emprendan: el dueño ha recibido ya varias propuestas para convertir su exitoso producto en un programa de televisión, que hasta ahora ha rechazado por el riesgo de perder el control sobre el tono y el contenido. De momento, el podcast se ha convertido en una referencia para más de un millón de oyentes y ha recibido a invitados tan ilustres como David Brooks.

La web que ‘La Manada’ nunca leyó

Sea cual sea su sexo, acercarse a ‘The Art of Manliness’ es una cura contra la zafiedad. A Brett le gusta repetir una frase del historiador Lewis Mumford: “Cada generación se rebela contra sus padres y se hace amiga de sus abuelos”, y algo de cierto hay en ello: al fin y al cabo, según dicen los estudios, los milenials, hijos generacionales de los revolucionarios del 68, solemos añorar algunas viejas lealtades. La revista ofrece una visión refrescante y viene a cubrir una necesidad social muy amplia –no sólo de los hombres- en un internet lleno de mala leche y de cazadores de clics. De hecho, no pocas mujeres desearían que hubiera un ‘The Art of Feminity’.

Está claro que los artículos de McKay nunca cayeron en manos de los pimpollos de ‘La Manada’, pero tampoco gustarán a quienes opinan que, en materia de relaciones humanas, todo tiempo pasado fue peor. Si no es lo suyo, no se preocupe: siempre podrá solazarse con artículos como Lo que aprendí sobre masculinidad cuando empecé a hacer punto de cruz, que salió hace pocos días en el Huffington Post.

Otros, mientras, nos seguiremos divirtiendo con The Art of Manliness y deseando que se nos pegue algo. Por ejemplo, que los buenos hábitos hay que pulirlos día a día, o que no toda la herencia de generaciones anteriores es más tóxica que el mercurio, o que entre lo cursi y lo grosero hay un territorio digno de ser explorado. O que, a pesar de todo, conceptos como la franqueza, el honor o el coraje no tienen por qué oler a naftalina.